SANSON Y DALILA, “JE VIENS CELÉBRER LA VICTOIRE”

LA DRAMATURGIA MUSICAL DE CAMILE SAINT-SAËNS

Camile Saint-Saëns, constituye uno de los pilares del templo musical francés del siglo XIX. La Orquesta y Ópera de la Uni-Norte nos deleita y reactiva en nosotros a percibir en un esfuerzo de re-lectura; con la puesta en escena musical, una dimensión de la realidad humana, cargada de simbolismo y de imaginación en personajes míticos representados por Sansón y Dalila con la metáfora en disputa entre la permanencia de la fuerza o la caída en trampa por pecaminosa tentación.

Camile Saint-Saëns (1835-1921) fue un notable compositor, organista, y pianista francés. Talento precoz, recibe su primera educación musical en el seno familiar. Estudia el órgano y la composición. A los diez y ocho años crea su primera sinfonía. Al órgano, fue un improvisador excepcional, y pianista de conciertos, se da a conocer a través de presentaciones en Europa, en las Américas, Egipto, la India, recibiendo la aprobación de los más célebres virtuosos de la época: A. Rubinstein, Clara Schumann, y sobre todo por Liszt, con quién mantendrá una relación de amistad. Saint-Saëns, adhiere en un primer momento la estética de Wagner, para luego –por principios nacionalistas- y por sobre todo en nombre de un ideal clásico, donde imaginaba encontrar la originalidad de la identidad de la música francesa. Muchos gustan comparar a Saint-Saëns con Ravel, por su racionalismo y cierto formalismo rígido; aunque difiere del primero, porque el clasicismo de Saint-Saëns no arriba a su máximo desarrollo llevado a cabo, y poco después por el neoclasicismo del siglo XX, cuyos compositores se afirman en un estilo musical irónico y de alto refinamiento intelectual. El ideal clásico de Saint-Saëns permanece principalmente en el ámbito, -tanto estilístico como ideológico- al interior de un marco delimitado de la música del siglo XIX, y bajo el empuje de ideales nacionalistas, y, en cierta medida más cercano a Mendelssohn por su aproximación composicional. Por ello, quizá, y por su gran interés hacia la acústica y la astronomía; Saint-Saëns aborda un cierto cientificismo de sello positivista y cercano al movimiento denominado “parnasiano” de la misma época. El músico prefiere trabajar sobre formas estables y aprobadas; de ahí, más que una relación a la innovación el riesgo de conformismo pedante y de frío academismo que se encuentran en sus obras. Sin embargo, sin desmerecerlo, su obra, una de las más prolíficas del siglo XIX francés, arriba a la sorprendente producción de 165 opus; realizadas en los más diversos dominios: de la ópera a la música sacra, de la sinfonía a la música de cámara. El gran mérito del compositor fue el de haber despertado en Francia el interés por la composición instrumental y sinfónica, en una época, donde predominaba el gusto por la forma en la escritura de óperas. Saint-Saëns, bajo dote musical, ofrece al teatro una quincena de obras operísticas sobre temas inspirados en la antigüedad, cohabitando entre el exotismo y la boga neo-griega, cultivada en la moda del Segundo Imperio francés. “Sansón y Dalila”, fue representada por primera vez, en Weimar en 1877, mediante la intervención de Franz Liszt. Ópera en tres actos, en el libreto original de Ferdinand Lemaire. La reprise en Paraguay de Sansón y Dalila, ayuda a restablecer justicia en favor del conocimiento de la creación universal.

 

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