EL ARTE DEL CUERPO

foto tomada por guillermo sequera

Las crónicas y textos escritos sobre el cuerpo y la belleza son importantes. Echando vista a uno de ellos, Vigarello, Georges, en su original libro:” Histoire de la beauté. Le corps et l’art d’embellir de la Renaissance a nos tours”, editado en el 2004, por Editions du Seuil, Paris; hace recuento a una serie de autores de época que hablan sobre la importancia del arte de embellecer el cuerpo en la europa. Nos permitimos relevar algunos aspectos que hacen referencia dicho texto poniendo así en realce la iniciativa que nos lleva: la del Arte del Cuerpo en cinco comunidades étnicas del Paraguay.

Todas las sociedades humanas a través de su propia experiencia histórica y cultural poseen en su haber la práctica de la belleza y el cuidado del cuerpo. Cada cultura dispone un sinnúmero de formas y expresiones en la representación del cuerpo.  Olivier de Serres, en el siglo XVI y en el contexto rural europeo hace notar en la necesidad para la dama de su “casa rústica”, e tener la “cara blanqueada y la tez bien conservada”, mezclando en sus fórmulas y ugüentos el trigo candeal, la clara de huevo, la flores de nenúfar, la leche de cabra o la harina de arroz, recomendando “frotar con ellas el rostro, de noche y de mañana”. La exposición de la belleza, y del cuerpo en las sociedades tiene que ver con la manera de mostrarse ante los otros, reproducir las ceremonias del cuerpo, y de esa manera mostrar sus diferencias culturales. La belleza del cuerpo es también una forma de relacionarse en la reproducción de gustos, o en la producción de comportamientos, de gestos colectivos.

A mediados del siglo XVII, Locatelli, en sus viajes por el Ródano y el río Sena, advierte –al describir a las francesas de 1664- en sus crónicas: “Nacen con esa blancura que conservan obteniéndose del vino, bebiendo mucha leche, recurriendo a sangrías muy frecuentes,…y a otros medios: por lo tanto no hay que maravillarse de que sus mejillas sean rosadas y sus senos del color del lirio”. Sin embargo, debemos recordar que el cuidado del cuerpo y maneras, tienen que ver también con los procesos de cambios sociales. Los procedimientos y nuevas “modas” del cuerpo que se difunden pueden ser motivos de conflictos y diferencias. Vean lo que ocurre en el mismo siglo XVII europeo, en Londres, Peggy Penn y su hermana se quitan los “lunares” cuando se encuentran en casa, pues el esposo de Peggy, no permite que los usen en su presencia. Como ven, los gustos pueden obtener aprobación o negativa.

Las modas en la puesta en cuerpo, a través de la historia y sociedades, se basan en el descubrimiento y desarrollo de procedimientos, sean estos relacionados a los recursos naturales, o al avance de los conocimientos en la combinación de sustancias. Muchos documentos de época que refieren al siglo de las luces (Siglo XVIII), certifican una activa comercialización de fabricación, tanto doméstica o artesanal de productos; o también aquellos producidos por los boticarios o perfumistas. El agua, por ejemplo, constituye el elemento de “tocador” por excelencia, y eso referente a todas las culturas. En su Toilette de Flore, Buc’hoz, propone una receta  de un “baño de belleza” con el perfume natural de “altramuz, borraja y alhelí”. El baño de agua cristalina, es considerado como el primer cosmético capaz de fustigar su rol “tónico y excitante”. Es bueno recordar al poeta Baudelaire, quien en sus Curiosidades estéticas, expresa que “la época, la moda, la moral, la pasión” pueden regir la belleza. Mas adelante, en 1859 el poeta francés escribe: “las costumbres diseminan sus matices en los juicios estéticos”. Baudelaire, solitario y solidario con las personas, a quienes convoca “por la poesía y a través de la poesía”, nos enseñó a encontrar en la vida de todos los días lo insólito, los signos sensibles de mundos anteriores, de mundos ideales, de mundos del amor, con una palabra nueva: “maquillaje”, para que de manera creativa ayude a cada persona a sentirse bien en su “piel”, en su cuerpo; ayude, a “inventarse a sí misma” su belleza, su arte del cuerpo.

En el Paraguay, poco conocemos sobre la tradición de la belleza del cuerpo en comunidades culturales aborígenes. Sin embargo, podemos hacer notar que nuestras observaciones etnogràficas y vivencias con diferentes etnias, puso en realce nuestro interés en revelar las prácticas sociales de la representación del cuerpo. En ese sentido, el concepto de lo bello y lo feo en la exhibición del cuerpo existe. Las culturas disponen de variados matices y expresiones propias, a través de sus lenguas nativas, para definir las diversas formas en la puesta en escena del cuerpo. El cuerpo puede ser presentado en ceremonias religiosas o en la vida cotidiana. Diferentes colores son utilizados en el “tocador étnico”: frutos de guayacán, carandillas chamuscadas para obtener un ugüento de solor negro profundo, arcillas de tono rojizo, otras veces, el color ceniza es utilizado como soporte de fondo. El arte de la fibra es también un procedimiento de adorno al cuerpo, con la producción de bandoleras, mallas, collares, pulseras…El arte de la pluma se constituye en la consagración de la belleza, a través de cinturones emplumados, muñequeras insertas con brillosos plumones rojizos, verdes y amarillos; tobilleras, y hasta tocados de pato bragado engalanan a los chamanes chaqueños…

El Paraguay puede estar orgulloso de reconocer su belleza soberana y ancestral. La tradición étnica en la representación del cuerpo es rica y diversa; y ante el riesgo de la homogeinización simbólica y estética; ante el riesgo de extinción rápida de la práctica tradicional de la belleza del cuerpo, toda iniciativa que ayude a su reconocimiento debe ser bienvenida, porque ello contribuye al fortalecimiento de nuestra estima colectiva en la invención de la belleza, y ello ayuda, en última instancia a la proyección y reconocimiento a las culturas del cuerpo.

La propuesta apunta a la realización de un “concurso” de El Arte del Cuerpo, con la participación de cinco comunidades culturales en riesgo de extinción: Tomárâho, Guaná, Sanapaná, Ybytóso y Ayoreo. El Concurso: El Arte del Cuerpo, creemos, es una propuesta innovadora y altamente creativa. La iniciativa señala un esfuerzo en la valoración del aporte imaginativo de los indígenas en el Paraguay. Las expresiones corporales étnicas, se caracterizan por su belleza, originalidad, por la sensualidad y magia que ellas suscitan. El Arte del Cuerpo, se expresa en sus policromías corporales, cuyos tintes son de origen vegetal, o tipologías inspiradas en el mundo animal, o espiritual. La inspiración de lo animal, lo vegetal, o la referencia astral en el arte del cuerpo, rememora la antigua preocupación de todo ser humano: responder a la interrogante de su origen y de su porvenir, con el ejercicio de la representación social del cuerpo. La variedad de formas, texturas y colores son expuestas en rituales que proyectan la cosmovisión y representación del mundo. El Arte del Cuerpo, como iniciativa primera, se forja aquí un objetivo: responder al deseo de todos; compartir lo maravilloso del arte corporal étnico en el Paraguay.

 

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